El traductor como lector

El traductor/la traductora hace mucho hincapié en el detalle. Está acostumbrado a trabajar con tanta exactitud que los pequeños errores e incongruencias le salen a la vista en seguida. Aunque quizás empiece a traducir escribiendo el primer borrador a vuelapluma, luego el principal trabajo consiste en revisar lo escrito, una y otra vez.
La revisión de los textos, los propios y los ajenos, es parte fundamental del trabajo de un traductor/una traductora. No se limita a detectar los fallos ortográficos, sino también de estilo, expresión, contenido y contexto.

 

Reviso todo tipo de texto en alemán. Aparte de corregir la ortografía y la gramática, respetando escrupulosamente todas las normas ortotipográficas, sintácticas y de puntuación, hago correcciones de estilo y expresión, compruebo el contexto (también cuestiones de cultura), y todo lo que sea necesario para que salga un texto contundente.

 

En cuanto a los textos españoles, me limito a corregir la ortografía, porque para todo tipo de revisión más profunda hace falta un hablante nativo.

El lector ideal es el traductor.

— Alberto Manguel

La palabra „lector“ en español tiene varios significados. Entre ellos se cuentan los siguientes:

  • Que lee o tiene el hábito de leer.
  • En los departamentos universitarios de lenguas modernas, profesor, generalmente extranjero, que enseña y explica en su propia lengua.
  • En las editoriales, persona que examina los originales recibidos a fin de considerar la conveniencia de su publicación.

El trabajo de revisión contiene un poco de todo: leer, saber explicar su propia lengua y examinar los textos antes de que estos se publiquen.

Los tiempos cambian, pero nuestra capacidad de cometer errores se mantiene. El periódico «El País» publicó en 2014 un «Inventario de errores», resultó que había muchos. Nadie está libre de equivocarse, por eso los mejores diarios del mundo publican frecuentes fes de errores, aunque lo ideal sería no necesitarlas. En realidad, hoy en día, por falta de personal de los periódicos, les toca a los lectores  descubrir los errores. Lola Galán, autora del artículo, se justifica que los redactores y periodistas tienen cada vez más tareas, que casi toda la sección trabaja tanto para la web como para el papel, y que la cantidad de informaciones que gestionan cada día ha aumentado considerablemente. Pero también dice que no se acabó el anhelo de alcanzar los máximos estándares de calidad. Se supone que esto se solucionaría con más correctores.